ROSÍO DE LA MAÑANA

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Desaira el gobierno federal a Veracruz; decisión caprichosa y politizada: Elvia Ruiz

Desaira el gobierno federal a Veracruz; decisión caprichosa y politizada: Elvia Ruiz
Escrito por Víctor   

martes, 14 de abril de 2009

+ Al rechazar a Veracruz como el lugar idóneo para instalar la refinería, no sólo pierde Veracruz, pierde México también.

 

Xalapa, Ver.- Elvia Ruiz Cesáreo, dirigenta estatal de la CNOP declaró que una vez más el gobierno federal desaira a Veracruz y margina a la entidad aún cuando presentó la mejor propuesta, un proyecto claro y serio para la instalación de la refinería en el municipio de Tuxpan.

“Lamentamos que el gobierno federal haya descartado a Veracruz para el establecimiento de la refinería, pues en cuestiones técnicas, geográficas y de infraestructura, el territorio veracruzano representaba un importante detonador de desarrollo y progreso que beneficiaría al país”, afirmó.

Señaló que es una decisión injusta y que el gobierno federal, reactivo e incongruente, pareciera que se opone a la construcción de un proyecto de país, donde lo importante aquí es observar los beneficios que México emprendería en esta industria.

La lideresa cenopista recalcó que este gobierno federal está poniendo por encima sus propios intereses, en particular los partidistas, al actuar de forma discriminatoria y negarle  no sólo a Veracruz sino a todos los mexicanos, la oportunidad de dar un impulso al desarrollo, porque Veracruz ofrecía todas las facilidades para la instalar una refinería y resolver todos los problemas del noreste y centro del país.

Criticó la actuación de la Federación y precisó que antes de `politizar´ los avances que requiere México, deben atender y resolver de forma urgente los grandes temas en materia de seguridad, de los costos de la canasta básica, de los insumos, y del precio del diesel, “pues pareciera que las decisiones que toman obedecen a caprichos y hacen a un lado realmente el esquema visionario por el bienestar de todos los mexicanos”.

¿DE REGRESO? Aguilar camín.

¿De regreso?

M

e piden que escriba un texto sobre el

PRI que veo, el PRI que las encuestas

ven con posibilidades de ganar la

mayoría de la Cámara de Diputados

en las elecciones de 2009 y las elecciones

presidenciales de 2012.

La condición universalmente aceptada en ambos

casos es que los priístas no se peleen, como se pelearon

en el 2000. Viejos y nuevos observadores reputan

imposible que el pleito no se produzca. Otros afirman

que el PRI aprendió la lección e irá por la unidad que le

conviene, no por la discordia que augura la diversidad

de su liderato.

Lo cierto es que el PRI ha remontado en estos

años la opinión adversa de la ciudadanía, pasando de

ser el partido con mayores opiniones negativas al partido

con menor rechazo. En el promedio de las encuestas

nacionales, en el año 2000 el PRI llegó a tener

80 años del

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un rechazo de 41%. En diciembre del año pasado la

cifra era sólo de 25%, dos puntos menos que el PAN,

que se había mantenido en 27% y veintidós puntos

abajo del PRD, que había pasado de 33% en 2000 al

47% en 2008. (Las cifras pueden consultarse en Nexos

núm. 373, Enero, 2008. Sección Numeralia, p. 104.)

Es un repunte que habrán logrado en ese tiempo

pocos partidos políticos del mundo, asunto que merece

explicación de los especialistas y atención del público.

Yo no tengo una explicación, pero decir que las

ganancias recientes del PRI son sólo el reverso de los

errores de sus adversarios, en particular del gobierno y

del PRD, es un tanto mezquino y, además, inexacto.

Algo ha hecho bien el PRI en estos años. Ese algo,

creo, no es del todo visible si se mantiene la mirada

en el ámbito nacional. Ese algo tiene que ver con la

administración política de los espacios locales, con

la autonomía ganada por los gobernadores y el rápido

aprendizaje de los secretos y los instrumentos de

la contienda electoral. No tiene que ver con las ideas

ni con el proyecto, sino con el

ejercicio micro de la política, en

un contexto de gran libertad de

los poderes locales respecto del

centro y de la aceptación de que

el triunfo democrático se alcanza

más fácilmente con candidatos

de calidad que con la antigua

disciplina de lealtades personales

o de grupo.

Nunca fui de los que pensaron que el PRI era

un dinosaurio en vías de extinción, entre otras cosas,

porque no creo en las fatalidades ni en los cambios

súbitos de la historia. El PRI es parte constitutiva de

la cultura política del país, por algunos años fue casi

su único horizonte. Las formaciones seculares de ese

tipo no se desploman de un día para otro, de una

elección para otra, de un momento estelar o catastrófico

de la historia al momento siguiente. Creo que

la historia es fundamentalmente una acumulación

lenta, que de pronto salta y exhibe sus cambios. El

camino a la derrota del PRI en el año 2000 fue una

acumulación de pérdidas sucesivas desde los años

ochenta. Las elecciones del año 2000 tampoco fueron

una derrota total para el PRI. Le arrebataron completa

la Presidencia, pero no el poder.

La pregunta fundamental para los ciudadanos y

para el futuro político del país es si el PRI que regresa ha

cambiado y en qué, si puede esperarse de su recuperación

un horizonte de efectiva novedad política y democrática.

No es el lugar para abundar en los rasgos indeseables

de la vieja cultura priísta. Con el tiempo, los

resumo en uno: haber construido su hegemonía sobre

la negociación pragmática, en vez de sobre el cumplimiento

de reglas parejas para todos. La negociación

discrecional y el desprecio de la ley, la creación

arbitraria de distintas reglas y varas de medir, es el origen

de casi todos los vicios del viejo PRI, muchos de

los cuales perduran en el que se apresta a recobrar la

mayoría y en el conjunto de la política mexicana, rica

en practicantes no priístas de la vieja cultura del PRI.

No hay grandes cambios en el discurso priísta, ni

indicios públicos de una reflexión articulada sobre los

retos del futuro. Hay, sin embargo, un cambio profundo

en la estructura misma del poder del partido.

La democracia ha descentralizado al PRI. Al quitarle

la Presidencia le quitó el dueño, pero dejó intactos

muchos de los poderes antes piramidados por la

disciplina presidencialista.

La autonomía y la diversidad de los poderes que

conviven en el PRI son ostensibles. Hay una libertad

de maniobra y de acción desconocida en el pasado

para gobernadores, sindicatos, legisladores.

En cierto modo el PRI

ha vuelto a ser una asamblea de

notables con poder propio, como

lo fue la asamblea de jefes militares,

generales y políticos que constituyó

el PNR en 1929.

Toda proporción guardada

entonces para controlar las balas,

ahora para conseguir los votos, el

PRI ha regresado al inicio: debe conciliar su diversidad

en un nuevo trato. No creo haber oído una palabra de

lo que sería ese nuevo trato, ni de si mira y responde

con claridad a los problemas del México de este siglo.

Sería una desgracia nacional y una derrota del

PRI que el éxito político en puerta, de lograrse, les

susurrara al oído a los triunfadores que nada hay que

cambiar en sus ideas ni en sus propósitos históricos;

pensar que el público pudiera estarles premiando su

pasado más que prestándoles, a cuenta, un boleto de

entrada al porvenir.

¿Para qué quieren los priístas volver al poder?

¿Qué país ven adelante y cuál quieren construir? No lo

sabemos, ni los priístas parecen preocupados por decirlo.

Quieren primero quedarse con la casa que otros

cuidan mal y después decidir lo que harán con ella…

Por eso es que sus ingenieros electorales trabajan más

y mejor que sus proyectistas del cambio que necesita el

país. Acaso porque parte central del cambio que necesita

el país empieza por el cambio de visión y proyecto

del PRI.

a

Escritor y periodista

El PRI es parte constitutiva

de la cultura política

del país, por algunos

años fue casi su único

horizonte

Héctor Aguilar Camín

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examen

Vivir

con el país

El 1 de diciembre de 1946 -¿fue domingo?-,

mis padres dejaron muy temprano la casa.

“Vamos a comprar un comedor” -dijo doña

Eloísa, mi madre. “No le abras la puerta a

nadie” -recomendó.

Mi padre se puso su cachucha. No una de beisbolista

como se estila hoy. Como la que usaban los gachupines

que conocíamos. Igual a las de los torerillos.

Prendí la radio. Un “Bucklin” misterioso; atrayente.

Emocionaba “prenderlo”. Y mirarlo por detrás.

Olerlo. Los filamentos de los bulbos se encendían hasta

adquirir un tono naranja. Botón de encendido y

volumen. Y el otro para localizar la estación. En ese

viaje, ruidos. Como piar de pájaros. Como grititos interrumpidos.

Y la aguja que viajaba por el cuadrante.

“¿Qué estación escuchan? -indagó un preguntón

un día de aquellos tiempos.

“No tenemos radio -respondió mi madre.

Ante mi azoro me explicó:

“Si se trata de un ratero sabrá que al menos aquí hay

una radio. No olvides: en la desconfianza vive la seguridad”.

Se transmitía la ceremonia de la Sucesión Presidencial.

Concluía el tiempo del general Manuel Ávila

Camacho. Comenzaba el de don Miguel Alemán.

Era un niño de 6 años. Estudiaba el primero de

primaria. Leía de corrido. Recitaba muy bien. Por la

gana de mi madre. Tiempo de “Silabario de San Miguel”.

Aprendí: “El Renacuajo Paseador”. Me asomaba

a “El Príncipe Feliz” de Óscar Wilde. Y me esperaba

John Silver en “La Isla del Tesoro”.

“¿Quieres pan? ¡Vota por Alemán!

“¿Quieres tortilla? ¡Vota por Padilla!

Eso escuchábamos los niños del 46. En ese año

don Rubén Bucio, nuestro vecino del 8, se fue de “bracero”.

Regresó con una chamarra “borrega”. Miguel, su

hijo mayor, se fue al seminario. Jesús Rivera Cortés

-Chuchín- platicaba que tenía un pariente en el Escuadrón

201. “Se fue a la guerra a Manila”, presumía.

Con el oído pegado al “Bucklin” me enteré de que

teníamos un nuevo Presidente. Así que cuando con varios

cargadores y mesa y sillas regresaron mis padres,

cuando por una rendija de la puerta supe que eran

ellos abrí la puerta y sin más solté:

“Papá… mamá… ¡Alemán ya es el Presidente!

“¿Alemán? ¿Acaso es tu hermano? -plantó mi

mamá. ¿Alemán, tu igual? ¡No seas igualado, hijo! Se

trata del Presidente de la República. De don Miguel Alemán

Valdés. Del licenciado Miguel Alemán. De don Miguel

Alemán Valdés.Ese hombre merece todo respeto.

A no ser igualado. Ni irrespetuoso me enseñó ese

día doña Eloísa.

Una ojeada a los periódicos mostraba caricaturas

del Presidente Miguel Alemán. Bailaba “La Bamba”.

Sonreía. Mostraba una pareja, perfecta dentadura.

“El Sonrisas”. “El Sonrisas Colgate”, lo motejaban.

Y en el mostrador de la farmacia se decía:

“Alemán robó pero dejó robar…

“En tiempo de Alemán corrió el dinero…

“Alemán fue muy amigo de sus amigos…”

Y en 1952, cuando entramos a la Secundaria 15,

la “Albert Einstein”, ya estaba la campaña por la Presidencia

de la República. Con don Adolfo Ruiz Cortines,

candidato del PRI. El general Miguel Henríquez Guzmán,

por la Federación de Partidos del Pueblo Mexicano.

Efraín González Luna, por el PAN. Y Vicente

Lombardo Toledano, por el Partido Popular.

“Lombardo tiene decenas de trajes idénticos” -decían-.

Para que lo vean siempre igual”.

Jesús Talayero, un niño pelirrojo al que mimaba

la “teacher” Arteaga -mamá del priísta Luis Antonio-.

Se daba “taco”: “A la fotografía de mi papá fueron varios

políticos. Ruiz Cortines antes que los demás”.

Nunca supe dónde quedaba la fotografía del señor

Talayero.

Veíamos carteles que acusaban a don Adolfo Ruiz

Cortines de traidor a la patria. Que había favorecido la

invasión norteamericana del año 1914 a Veracruz. Y

nos presentamos en el PRI de Ribera de San Cosme y

Ramón Guzmán.

“Les regalarán un ejemplar de la Constitución”.

La colonia Anáhuac era feudo de locutores. Decimosexto

distrito. Luis M. Farías, Rubén Marín y Kall,

Luis Ignacio Santibáñez. De los micrófonos de XEW.

Años más tarde acompañé a Rodolfo Echeverría Ruiz

por el barrio de los “Siete Compadres”. Por Laguna de

Términos. Por los rumbos que una elefanta enloquecida

recorrió furiosa antes de que una bala le quitara la

vida en el Callejón de la Luz.

En Lago Chapala, el Partido Popular abrió una

casa de la cultura. “Son comunistas” -dijeron, amedrentaron

los curas salesianos. Los de la Iglesia de María

Auxiliadora. “No va

CNOP PROGRAMA DE ACCION SEGUNDA PARTE

8 LA CONFEDERACIÓN COMO PROMOTORA DEL DESARROLLO INTEGRAL Y EL BIENESTAR SOCIAL DE LAS CLASES MEDIAS, LOS GRUPOS URBANOS Y LOS SECTORES POPULARES DEL PAÍS.

La Confederación como promotora del desarrollo integral y el bienestar social de las clases medias, los grupos urbanos y los sectores populares del país.

Es compromiso esencial de la CNOP servir como promotora del desarrollo integral de la sociedad, contribuyendo a elevar el nivel de vida y el bienestar de sus integrantes, por lo que impulsará y cumplirá programas específicos de carácter político, social y económico, dentro del marco del siguiente planteamiento general:

Los Programas de Desarrollo Político tendrán entre otros objetivos:

1º La superación de los integrantes del Sector Popular, en la vida política cotidiana, como ciudadanos de la República Mexicana, con el propósito de que conozcan mejor sus derechos y obligaciones, amplíen su participación y cobren conciencia de la gran Nación en que viven.

2º La militancia efectiva como miembros y dirigentes, en su caso, del Sector Popular y del PRI.
3º Elevar en todos los ámbitos y niveles de gobierno su calidad política para la participación en los procesos electorales como candidatos, representantes o auxiliares y en la función pública.

Los Programas de Desarrollo Social comprenderán:

1º Mantener y mejorar las conquistas sociales logradas.

2º Alcanzar nuevas metas sociales, tales como la ampliación y mejoramiento de la seguridad social para que llegue a todos nuestros miembros y a sus familias, el mejoramiento de la seguridad pública y de la procuración y administración de justicia y de la justicia en general, el respeto a los derechos humanos y combate a la discriminación en todas sus formas, la protección y promoción de las exigencias específicas de los menores, las personas con discapacidad y otros grupos vulnerables, el reconocimiento e impulso de los derechos de las mujeres y los jóvenes, la educación laica y gratuita para todos, el mejoramiento de los elementos necesarios para la subsistencia del hombre, como la calidad del aire, agua, suelo, espacio, alimentación y salud, apoyados en la ciencia y la técnica, así como la vivienda decorosa, la formación de asociaciones de apoyo, defensa y servicios y la activación de la política de población y de migración.

3º Promover lo necesario a fin de fortalecer las instituciones de seguridad social.

Los Programas de Desarrollo Económico atenderán:

1º El desarrollo interno, para lograr la creación de mayores fuentes de empleo permanentes y bien remuneradas, así como la multiplicación de empresas productivas, individuales o en sociedades cooperativas, anónimas y de responsabilidad limitada.

2º La protección e impulso a la pequeña y mediana empresa ya establecida.

3º El aprovechamiento de la inversión extranjera, en beneficio de nuestros agremiados.

4º La capacitación para una óptima productividad y el aprovechamiento pleno de las corrientes transformadoras a nivel internacional.

5º El enlace permanente entre el sector productivo y el sector educativo en su nivel superior.

Para lograr estos y otros propósitos, el Sector Popular debe mantener una permanente interlocución con todos los órganos de gobierno, independientemente de su origen partidista, cuya obligación es atender y dar respuesta a los justos reclamos de su militancia.

Se deberán diseñar para ello mecanismos que permitan sumar e impulsar sus aspiraciones e inquietudes por una vida más digna y justa, así como fortalecer la capacidad de gestión social del Sector, sus Movimientos y sus organizaciones, retomar las causas de las nuevas formaciones sociales y dar un mayor impulso a actividades culturales, deportivas, recreativas y de bienestar social, entre otras.

Tradicionalmente, el Sector Popular ha expresado su presencia a través de una intensa labor de gestión social, apoyada en la representatividad política y en la necesidad y el interés de sus representados. Para complementar esta acción, que debe retomarse y profundizarse, es necesario instrumentar un programa de asesoría y defensa jurídica, el cual comprenda la puntual respuesta a las peticiones y demandas de las organizaciones y militantes del Sector Popular.

Es necesario igualmente establecer nuevas formas de comunicación para el análisis y tratamiento de demandas, la atención y gestoría y el seguimiento del cumplimiento de los acuerdos y convenios que se efectúen con los órganos de gobierno de los poderes de la Unión, de los Estados de la federación y de los municipios y delegaciones, así como con los responsables de los organismos descentralizados de los tres niveles de gobierno.

La coordinación de acciones debe constituir un método permanente de trabajo. En este sentido, el Sector Popular debe avanzar en el perfeccionamiento de los mecanismos que permitan instrumentar organizadamente los acuerdos, las estrategias y los programas de trabajo que se establezcan para atender las demandas de sus agremiados.

Por otra parte, se considera de la mayor importancia contar con mecanismos perfectamente establecidos que permitan exigir mayores responsabilidades a los miembros del Sector que ostentan cargos de elección popular, con el fin de que, en el marco de las disposiciones estatutarias, tengan la obligación de realizar visitas periódicas para la captación de las demandas de la población en las demarcaciones en que hayan resultado electos. Los representantes populares propuestos y apoyados por el Sector Popular deben de establecer, de manera puntual, una calendarización del cumplimiento de los compromisos adquiridos durante su campaña.

Se considera necesario también que exista la obligación de rendir informes sobre las gestiones que realizaron en beneficio de sus representados.


9. LA COHESIÓN INTERNA DEL SECTOR POPULAR.

Resulta de vital importancia instrumentar programas concretos para cohesionar organizativamente al Sector Popular y para el logro de sus objetivos políticos, sociales y económicos, definidos en nuestra Declaración de Principios, nuestros Estatutos y nuestros demás Documentos Básicos y acuerdos internos.

Se trata de armonizar y encauzar los propósitos de nuestra militancia a través de una estrategia que la involucre plenamente, buscando la unidad y la fuerza acumulada del conjunto, corrigiendo los elementos o fenómenos de dispersión o desintegración con una fuerte interacción y con eficientes formas de comunicación.

Es particularmente importante el compromiso de para alentar los flujos de nuevos cuadros y liderazgos, esenciales para mantener contacto con nuestros afiliados y con la sociedad en general.

Dentro de la estrategia, la comunicación bilateral es el instrumento fundamental para captar la opinión de las ramas sociales del Sector Popular y poder así compatibilizar el discurso con la oferta política y las acciones con lo que se demanda o se requiere.

Para ello, el Sector Popular se organizará de tal manera que pueda cubrir, asistido de la política y la técnica necesarias, todos los ámbitos de la presencia y acción de nuestros miembros y sus familias.


10. LA PLANEACIÓN Y PROGRAMACIÓN PERMANENTES EN EL SECTOR POPULAR.

La acción de la CNOP se basará en este Programa y en los demás Documentos Básicos de la Confederación, que constituyen el plan general de trabajo de donde deben derivar los programas específicos previstos por los Estatutos, para responder a las necesidades del propio Sector y cumplir sus objetivos.

Los programas específicos que se deriven se elaborarán y aprobarán bajo los siguientes lineamientos, que se presentan de manera enunciativa y no limitativa:

1º Partirán de la consulta con nuestras organizaciones y militancia, así como con la sociedad en general, ciudadanos, tomando en cuenta los antecedentes y proyecciones del tema.

2º Se trazarán objetivos y metas claras y precisas dentro del horizonte nacional y sin perder de vista la situación internacional.

3º Tendrán siempre un espíritu de resolución y de superación en beneficio de nuestros afiliados, precisando las acciones conducentes al logro de los objetivos planteados.

4º Territorialmente se clasificarán como de carácter nacional, regional, estatal o del Distrito Federal y municipal o delegacional.

5º Se dará prioridad a cuanto contribuya a la satisfacción de necesidades y el bienestar, como es la lucha por la ecología, la seguridad social, la justicia, la alimentación, la vivienda, la educación, la prevención y atención de enfermedades, el esparcimiento, el respeto a los derechos humanos y la creación y mejoramiento de empleos.



11. LA PARTICIPACIÓN ELECTORAL

La Confederación mantiene y refrenda su alianza histórica con el Partido Revolucionario Institucional, particularmente en cuanto a su compromiso y el de su militancia de participar activamente en las contiendas democráticas para ganar y mantener el poder público, desarrollando en consecuencia una permanente y seria presencia en los procesos que se desarrollen dentro del Partido o en los que éste participe.

Lo hará partiendo de la convicción de que para ganar elecciones no basta con disponer de un aparato bien organizado y asistido por especialistas en la materia, sino que se requiere también, fundamentalmente, del trabajo permanente con las bases, los cuadros y los dirigentes, en una interacción dinámica y creativa.

Para ello, el Sector Popular contará con un diagnóstico objetivo en su propio ámbito, que mantendrá actualizado, para coadyuvar en la estrategia global partidista.

Éste se iniciará con un análisis que, entre otros aspectos, considerará:

1º La evolución del Estado y de la sociedad.

2º La postura del Partido Revolucionario Institucional.

3º Los resultados electorales detallados del área correspondiente en tres elecciones anteriores, por lo menos, para determinar su constante y sus variaciones.

4º La valoración de los planteamientos básicos de los otros partidos, de los líderes políticos y sociales en general y de las expectativas fundamentales de la sociedad.

5° Nuestra oferta política y la evaluación sobre la penetración de nuestro discurso en el electorado.

6° Las propuestas concretas de solución.

A partir de este diagnóstico, se podrán establecer metas concretas, de acuerdo con los lineamientos del PRI, para cada elección, que se plantearán en un programa específico.

El programa específico contendrá políticas y acciones básicas para:

1º Aprovechar todo el potencial del Sector, en función del objetivo electoral.

2º Identificar el trabajo y la fuerza de cada una de las organizaciones del Sector.

3º Formular y apoyar las propuestas que corresponda realizar a la CNOP para candidaturas a cargos de elección popular.

4º Preparar en forma sistemática y constante su estructura electoral.

5º Autoevaluar objetiva y permanentemente la operatividad y eficacia de nuestra estructura electoral.

6º Comprobar resultados y retroalimentar el trabajo, buscando el fortalecimiento de nuestra participación electoral.

7º Estructurar una eficaz defensa jurídica del voto a nivel nacional.

Es necesario identificar el papel que en este esfuerzo realiza cada uno de los Movimientos y organizaciones del Sector Popular, estableciendo estrategias diferenciadas, según la participación electoral.

Las políticas anteriores deberán rendir resultados concretos, como los que se enuncian a continuación:

1° Un padrón electoral interno, depurado y actualizado, que tendrá como base el Registro Nacional de Afiliados.

2° Una mejor estructura electoral.

3° Una mejor organización interna.

4° Una mejor oferta política en todos los comicios, con mejores candidatos, resultado de afinar los procesos de selección.

5° Una mejor comunicación y propaganda política, para tener impacto no sólo entre nuestros militantes, sino entre votantes indecisos.

6° Una defensa férrea y decidida de nuestros triunfos en las urnas, por los miembros del Sector, bien adiestrados y capacitados.

Para implementar estas políticas de acción electoral se llevarán a cabo los programas correspondientes que sean necesarios, con sus respectivos sistemas de información, evaluación y comunicación, destinados a un solo objetivo: el triunfo de nuestros candidatos.

Tales programas serán:

1º Calendarización y estrategia diferenciada.

2º Padrón interno.

3º Campaña electoral.

4º Estructura y capacitación electoral.

5º Activismo, promoción del voto y compromiso electoral.

6º Legitimación y debate postelectoral.

El programa contará, además, con un sistema de información y evaluación donde se concentren los resultados de los procesos y se muestren los avances en materia electoral.
Igualmente contemplará, como elemento esencial, la comunicación política a través del diálogo y la propaganda como sustento de las acciones de nuestros candidatos. A través de ella, se buscará acceder a la opinión pública, sensibilizándola sobre las propuestas de los candidatos del Sector, promoviendo una imagen acorde con los valores de la sociedad mexicana, entre otros la familia, el trabajo y la Patria.



12. EL COMPROMISO POLÍTICO DEL SECTOR POPULAR.

Ha sido una constante la legítima aspiración de los integrantes del Sector a participar como candidatos a cargos de elección popular y ocupar espacios políticos en el propio Sector y en sus organizaciones, así como en el Partido y en la administración pública. Se deben exigir al Partido y a los Gobiernos oportunidades y espacios acordes con la fuerza política de la Confederación.

Para canalizar la demanda del Sector Popular por mayores espacios de actuación, se pugnará por la constante participación en las actividades político-partidistas en las localidades, en los municipios y delegaciones y en las entidades federativas, propiciando el surgimiento y desarrollo de líderes que se conviertan en candidatos naturales a puestos de elección popular.

La Confederación coadyuvará, igualmente, dentro del marco de la normatividad estatutaria del Partido, en la identificación y promoción de cuadros competitivos que participen en los procesos internos de selección de candidatos, velando por el respeto y vigencia de las disposiciones establecidas para normarlos.

Asimismo, se mantendrá un análisis de los representantes del Sector Popular en los órganos de dirigencia partidista, particularmente los Consejos Políticos, con el propósito de evaluar su representatividad y la correspondencia entre el número de Consejeros señalado por los Estatutos de nuestro Partido a los militantes de la Confederación, solicitando cuando se requiera la incorporación a dichos órganos de los cuadros que se requiera.

Por otra parte, se pondrán en práctica con estricto rigor las disposiciones contenidas en los Estatutos de la Confederación para la renovación periódica y democrática de los órganos de gobierno y de dirección del Sector.


13. EL SECTOR POPULAR Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN.

Una de las expresiones más claras de los avances sociales y políticos del país, a los que han contribuido decisivamente tanto el Sector Popular como el PRI, es la participación libre y abierta de los medios de comunicación como observadores críticos de los fenómenos sociales en general y de la actuación de los partidos políticos y de sus organizaciones, en particular.

Ante esto, la CNOP debe diseñar y llevar a cabo una estrategia propositiva e inteligente con los medios de comunicación. No hay que olvidar que la crítica fortalece a la acción política y el proyecto del Sector Popular deberá impulsar estrategias encaminadas hacia una mayor vinculación con los propios medios. Igualmente, se deberá realizar un esfuerzo para lograr una mayor profesionalización de sus oficinas de comunicación.

El Sector Popular deberá actuar bajo la convicción de que los medios de comunicación han abierto un espacio para la discusión de los asuntos políticos que no puede soslayarse.

Participar en la fijación y discusión de la agenda nacional es la tarea.

El Comité Ejecutivo Nacional del Sector Popular fomentará para ello una relación seria y permanente con los medios de comunicación, reconociéndolos como el vehículo más importante de interacción con la población que sufraga.

Un segundo paso será ofrecer posibilidades para que la información generada en el Sector llegue hasta los propios medios oportunamente.

Con base en lo anterior, se tendrá que establecer un programa de comunicación que permita la exploración y análisis permanente de las tendencias de la opinión pública, de las expresiones políticas locales y nacionales, manteniendo una vinculación permanente con los medios.



14. EL PACTO SECTORIAL CON OBREROS Y CAMPESINOS.

La vinculación entre los tres Sectores del Partido –el Popular, el Obrero y el Campesino- no sólo deberá mantenerse, sino incrementarse.

Independientemente de que la fuerza política se acrecienta al actuar en conjunción con los obreros y campesinos, el Sector Popular los apoya convencidamente y luchará siempre por la preservación de sus legítimas conquistas y el mejoramiento de sus condiciones de vida.

Esta relación se debe contemplar bajo un nuevo punto de vista, considerando el reto político, social y económico que la realidad actual impone al país, vinculando lo industrial, lo urbano, lo semiurbano y lo rural, por lo que se deben promover acciones encaminadas a la coordinación de actividades que confluyen del campo a las ciudades.

Con base en esa indisoluble unidad, el Sector Popular promoverá el diseño y estructuración de programas específicos cuyo objetivo básico sea el de contribuir con los Sectores hermanos en la lucha por alcanzar las condiciones superiores a las que tienen el más legítimo derecho.

Conforme a las disposiciones de la Convocatoria, el Reglamento y el Reglamento de Debates de la Asamblea Nacional Extraordinaria, este Dictamen de Programa de Acción fue aprobado con el carácter de Resolución de la misma por los Delegados integrantes de la Mesa Temática de Programa de Acción y el Pleno de Conclusiones el día diecinueve de noviembre de dos mil dos, haciéndose constar lo anterior para los efectos correspondientes.

POR LA MESA DIRECTIVA DE LA MESA TEMÁTICA DE PROGRAMA DE ACCIÓN DE LA ASAMBLEA NACIONAL EXTRAORDINARIA: EL PRESIDENTE, LIC. HUMBERTO LUGO GIL. EL SECRETARIO TÉCNICO, EN FUNCIONES DE RELATOR, LIC. CESAR VIEYRA.- POR LA MESA DIRECTIVA DE LA ASAMBLEA NACIONAL EXTRAORDINARIA: EL PRESIDENTE, LIC. MANLIO FABIO BELTRONES RIVERA. EL SECRETARIO, LIC. HECTOR YUNES LAND

CNOP PROGRAMA DE ACCION PRIMERA PARTE

Programa de Acción

En esta sección encontrarás los documentos en los cuales se basa la ideología y acción del Sector Popular del PRI.

Dictamen aprobado con el carácter de Resolución de la Asamblea Nacional Extraordinaria de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares celebrada en la Ciudad de México, Distrito Federal, los días 19 y 20 de noviembre de 2002.

Dictamen aprobado con el carácter de Resolución de la Asamblea Nacional Extraordinaria de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares celebrada en la Ciudad de México, Distrito Federal, los días 19 y 20 de noviembre de 2002.1. CONCEPTOS BASICOS.

El Programa de Acción es uno de los Documentos Básicos de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares, en el que se consignan los compromisos y acciones generales que se propone llevar a cabo para materializar sus tesis ideológicas y políticas, lograr sus fines y objetivos y dar respuesta a las organizaciones y ciudadanos que la integran.

Comprende este Documento el compromiso de asumir el Programa de Acción del Partido Revolucionario Institucional, con el que la Confederación mantiene una firme alianza en la lucha política por el desarrollo integral y el bienestar social en un México soberano con igualdad, democracia y justicia.

El cumplimiento del Programa de Acción de la CNOP debe apoyarse en la política, entendida como instrumento eficaz y legítimo para hacer coincidir nuestra acción con las orientaciones de los movimientos sociales que definieron a nuestro país y determinaron el surgimiento de nuestro Partido y con las demandas de las clases medias, los sectores urbanos y los grupos populares, que, por una parte, siguen enfrentando situaciones de desigualdad y marginación y, por la otra, tienen la aspiración y la esperanza de avanzar en sus condiciones y calidades de vida, como producto de su propio esfuerzo.

Comprometidos con un régimen de Derecho que debemos fortalecer, las acciones de los cenopistas se fundamentarán en la ley y se respaldarán en la moral ciudadana, que serán las bases de su legalidad y solidez.


2.IDENTIDAD HISTÓRICA DE LA CONFEDERACION NACIONAL DE ORGANIZACIONES POPULARES

La Confederación encuentra su identidad y contenido en la profundidad de sus raíces y de su evolución, que le otorgan plena justificación histórica, así como en la diversidad de las actividades de las organizaciones y los militantes que la integran y en el acelerado proceso de transformación de la vida rural a la urbana, que junto con el coincidente aumento de población trajo el crecimiento acelerado de las ciudades, localidades y comunidades en general en nuestro país.

Como consecuencia de la acción y dinamismo de los Gobiernos surgidos de la Revolución Mexicana, a las clases medias y los grupos urbanos y populares, como sectores emergentes en la sociedad, les correspondió transitar durante un largo periodo de estabilidad política y paz social, con desarrollo en todos los órdenes, después de largas etapas de sucesivos conflictos y guerras civiles a partir de las luchas por la Independencia.

En esa intensa actividad, la Confederación impulsó y apoyó los avances y la consecución de las metas y objetivos de estos grupos, promovió la solución de sus problemas y definió su personalidad, no obstante las características diversas de sus integrantes y lo heterogéneo de sus componentes, con un denominador común: la lucha por su reivindicación y superación política, social y económica y por la grandeza de México.


3. EL MARCO PROGRAMÁTICO DE LA CONFEDERACIÓN.

Los antecedentes citados constituyen el soporte histórico de nuestro Programa de Acción, en el que partimos de la necesidad de ser fieles a los orígenes, pero también de responder a los nuevos retos que plantea la evolución de la sociedad, buscando una más clara proyección hacia el futuro.

Esto hace que sea necesaria la instrumentación de estrategias consecuentes con la realidad del país, con plena conciencia de la evolución de la sociedad en el corto y mediano plazo, nutriendo los programas y acciones de la Confederación con las demandas y propuestas de sus militantes y de los ciudadanos.


4. EL ÁMBITO DE LA CONFEDERACIÓN.

En el ámbito de las clases medias y los grupos urbanos y populares del país se entreveran reclamos y necesidades de diversa índole. Se encuentran, así, por una parte, los problemas inherentes a la acumulación de rezagos por demandas desatendidas; por la otra, las disfunciones que se derivan de la compleja red de relaciones sociales, que hacen necesaria su organización, tratamiento y canalización política eficaces, debido a la falta de precisión que ha existido para adecuar con oportunidad las los programas y acciones de atención y de respuesta.

Este campo de intereses de los grupos urbanos puede contemplarse desde el punto de vista territorial, relacionándolo con el lugar donde se habita y se trabaja, o personal y grupal, considerando las necesidades y aspiraciones de cada uno de los individuos y las colectividades que forman.

En ambos casos, es necesaria la vinculación de la Confederación con ellos como premisa para construir formas relevantes de identificación, comunicación y participación con nuevos modelos organizacionales, enriquecidos con acciones de un profundo contenido social, planteadas en términos novedosos, que evidencien la voluntad de construir puentes a su servicio, así como con el gobierno, sin importar su origen electoral, como instancia obligada a atender y resolver las demandas y exigencias colectivas .


5. ENTORNO DEMOGRÁFICO.

Para precisar los horizontes de acción que se perfilan en lo anterior, es fundamental considerar en nuestro Programa los acelerados cambios por los que atraviesa la población.

De acuerdo con las estimaciones de la Comisión Nacional de Población, la población de entre 15 y 24 años de edad aumentó de 9.2 a 20.5 millones entre 1970 y 2002. En la actualidad este grupo crece a un ritmo de 0.75% aproximadamente y se prevé que su volumen alcanzará 21.5 millones en el año 2010.

Por su parte, la población de entre 25 y 64 años de edad pasó de 15.2 a 43.4 millones entre 1970 y 2002 y se prevé que su tamaño se seguirá incrementando en los próximos lustros, alcanzando cerca de los 70 millones en el año 2030.

Finalmente, la población de 65 años o más representa hoy día sólo 4.9% de la población total, con alrededor de 5 millones de personas, pero su crecimiento ha sido muy acelerado: pasó de 1.42% en 1980 y 1981 a cerca de 3.7% del total en la actualidad. El incremento fue de 40 mil individuos en 1980 y 1981 y en el año 2002 llegó a 195 mil personas. Este segmento de la pirámide poblacional ha acusado un crecimiento muy acelerado: hoy, uno de cada 20 mexicanos está en ese grupo de edad y en el 2030, si la tasa de crecimiento se mantiene en ese nivel (3.7%), representará a uno de cada ocho individuos, en tanto que en el 2050 será de uno de cada cuatro habitantes.

La tendencia de crecimiento, como se observa, muestra que el aumento considerable del segmento de adultos mayores habrá de demandar una especial atención en los próximos años, gestionando programas específicos para este grupo de ciudadanos que demanda una mejor calidad de vida.

Los cambios indicados en la composición por edades tienen y seguirán teniendo importantes consecuencias en la formación de un amplio espectro que gira en la segmentación de la población. Estos cambios crean nuevas oportunidades, pero también condiciones demográficas que plantean nuevos y más complejos desafíos que obligan a gestionar programas de tipo social.

Por ejemplo, en materia de vivienda, como consecuencia de la evolución demográfica de los jóvenes y adultos, la demanda aumentará a razón de 800 mil por año durante las próximas décadas, de tal manera que si en la actualidad existen 23.1 millones de viviendas, en el año 2020 se requerirían 41.4 millones, lo que implica construir en los próximos 20 años el equivalente a más del 80% de viviendas actualmente disponibles.

En materia de empleo, en la próxima década se integrarán al mercado de trabajo cerca de un millón 200 mil mexicanos en promedio por año. En consecuencia, se estima que la población económicamente activa, que actualmente se sitúa en 43.8 millones de trabajadores, ascenderá a 55 millones en 2010 y a 64 millones en 2020, lo que requiere programas de empleo permanente.

Adicionalmente, debe tenerse presente que México sigue mostrando desde el punto de vista de la distribución territorial dos facetas marcadamente contrastantes: por un lado, la enorme dispersión de sus habitantes rurales y, por el otro, la concentración de su población en unas cuentas regiones y ciudades del país.

Esta distribución polarizada de la población en nuestro territorio requiere de una política de población que haga énfasis en acciones tendientes no sólo a la desaceleración del crecimiento demográfico, sino a su redistribución, tratando de corregir los marcados desequilibrios en la composición espacial de la población. No solamente debemos abatir la tasa de crecimiento de la población en los próximos años, sino repartirnos mejor en el territorio nacional.
Nuestro país tiene todavía cerca de la cuarta parte de su población asentada en miles de pequeñas localidades rurales, donde las condiciones de vida, las insuficiencias productivas y de empleo, así como la baja cobertura de los servicios básicos determinan fuertes presiones migratorias, que han contribuido a un acelerado proceso de urbanización que plantea complejos retos y que demanda la puesta en marcha de políticas y estrategias integrales, de mediano y largo plazo, que conduzcan a un desarrollo urbano que, de manera eficiente, estimule la inversión productiva y la creación de empleos y favorezca el mejoramiento de los niveles de vida de la población.

Un ingrediente de la mayor importancia en la nueva realidad demográfica del país, así como en sus efectos políticos, económicos y sociales, es el que representa la creciente migración de mexicanos a otros países, principalmente a los Estados Unidos de América, donde constituyen ya uno de los grupos de población más numerosos e importantes, con demandas específicas que no pueden soslayarse.

En estos propósitos la Confederación Nacional de Organizaciones Populares debe participar en forma permanente.

Estamos a tiempo de prever y emprende las acciones que se requieren para encauzar los fenómenos que provocará el dinamismo poblacional del país, promoviendo y gestionando políticas y programas de tipo social en beneficio de las clases populares, las clases medias y los grupos urbanos.


6. LA CONFEDERACIÓN NACIONAL DE ORGANIZACIONES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA NUEVA SOCIEDAD URBANA

Uno de los fenómenos más característicos de las últimas décadas es el proceso de concentración urbana en el mundo. México no escapa a este fenómeno. Los cambios que se están generando en el tejido social urbano y rural, a partir de nuevos modelos de organización y diferentes formas de convivencia representan un reto político y social para todo el país, pero especialmente para el Sector Popular, principalmente donde hay marginación y pobreza.

La sociedad entera no acaba de comprender y de asimilar, a cabalidad, el nuevo fenómeno urbano. El elemento que puede cohesionar esta interpretación se encuentra en la así llamada vida cotidiana. Para intentar su reconceptualización y organización es necesario volver los ojos al detalle de las costumbres, los hábitos, las relaciones afectivas, las diversiones, las prácticas, los problemas, las aspiraciones y los valores específicos que trae aparejada la realidad concreta de cada uno de los habitantes de las ciudades. La identificación de cada uno de estos fenómenos, necesidades y posibilidades de atención deberá constituir permanentemente una de las actividades más importantes y trascendentes dentro de los trabajos políticos del Sector Popular.


7. LAS DEMANDAS DE LA MILITANCIA DEL SECTOR POPULAR.

Muchos y diversos son los planteamientos que los grupos urbanos componentes del Sector Popular formulan. Entre ellos, se encuentran los siguientes:

1º La lucha por la soberanía nacional, la democracia, la igualdad y la justicia social;

2º El fortalecimiento y rediseño del Sector Popular;

3º Una respuesta eficaz a las necesidades actuales del Sector, con visión de futuro;

4º La plena concordancia del Programa de Acción con el diagnóstico y la Agenda Nacional;

5º La formación y capacitación permanente de los cuadros y líderes de las organizaciones del Sector;

6º Firmeza para reivindicar el papel de la CNOP en la historia y en la construcción del cambio democrático del país;

7º Articular tradición y modernidad, atemperando la polarización, a través de las garantías de continuidad, integración social y gobernabilidad;

8º Establecer vínculos efectivos de representación política con las clases medias y los grupos populares;

9º Generar un clima de unidad para conservar la confianza en nuestra
organización;

10º La igualdad de oportunidades para todos los militantes; y,

11º La lucha permanente contra la pobreza, entre muchos otros.

Nuestro Sector deberá llevar a cabo Programas concretos cuyo objetivo básico sea el de contribuir a la solución de las demandas que con más énfasis hacen sus agremiados:

1º Reactivación de la economía popular;

2º Fortalecimiento de la micro, pequeña y mediana empresa así como a las áreas de la economía del país vinculadas con el sector informal;

3º Promoción de esquemas de apoyo a la producción artesanal;

4º Apoyos para productos de infraestructura y equipamiento para el pequeño comercio;

5º Impulsar esquemas de aseguramiento médico para no asalariados;

6º Mejoramiento de la vida cotidiana individual y familiar;

7º Promoción del empleo y bolsa de trabajo, tomando en cuenta a las personas mayores de 40 años, a los adultos en plenitud y a las personas con discapacidad, jubilados, pensionados y viudas desprotegidas, así como fomentar el autoempleo;

8º Renovación de la actividad política, destacando la participación de jóvenes y mujeres;

9º Lograr que el Estado garantice el orden y la seguridad pública;

10º Respeto y acciones que coadyuven a la defensa y práctica de los derechos humanos y prevención, y protección en contra de la violencia intrafamiliar;

11º Protección al migrante en general y en especial a los miembros de nuestro Sector en el extranjero;

12º Proponer iniciativas de Ley y exigir el cabal cumplimiento de la asignación del 8% del producto interno bruto a la educación así como impulsar programas educativos diversos, con proyección y observancia local, regional y nacional, dando relevancia a los puntos tendientes para rescatar y reivindicar nuestra identidad nacional, nuestros símbolos patrios y nuestro desarrollo histórico en sus aspectos cívicos y culturales,

13º Garantizar la seguridad social para todos los miembros del sector;

14º Garantizar la alimentación de nuestra sociedad;

15º Promover los subsidios necesarios para apoyar la economía popular;

16º Buscar créditos adecuados y suficientes para la edificación de vivienda digna para los integrantes del sector;

17º Luchar permanentemente por la consolidación y salvaguarda de nuestras empresas estratégicas y prioritarias en beneficio de México; y

18º Impulsar la cultura ambientalista y la preservación de la ecología nacional.

CNOP ESTTUTOS (INTRODUCCION)

Estatutos CNOP

En esta sección encontrarás los documentos en los cuales se basa la ideología y acción del Sector Popular del PRI.

A continuación se presenta a manera de índice la estructura general de los estatutos de la CNOP, si desea ver el documento completo DESCARGUE EL PDF AQUÍ.

Dictamen aprobado con el carácter de Resolución de la Asamblea Nacional Extraordinaria de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares celebrada en la Ciudad de México, Distrito Federal, los días 19 y 20 de noviembre de 2002.

Título Primero.
De la Naturaleza, Fines y Normas Internas de la Confederación.

Capítulo Primero.
De la Naturaleza de la Confederación.

Capítulo Segundo.
De los Fines y Objetivos de la Confederación.

Capítulo Segundo.
De las Normas Internas de la Confederación.

Título Segundo
De la Integración de la Confederación.

Capítulo Primero.
De los Integrantes de la Confederación.

Capítulo Segundo.
De la Afiliación y el Registro Nacional de Militantes.

Capítulo Tercero.
De la Adhesión y las Organizaciones Adherentes.

Capítulo Cuarto.
De las Garantías, Derechos y Obligaciones de los Integrantes de la Confederación.

Capítulo Quinto.
De los Cuadros y Dirigentes de la Confederación.

Capítulo Sexto.
De la Pérdida de la Calidad de Integrante.

Título Tercero
De los Movimientos Nacionales de la Confederación.

Capítulo Primero.
De la Conformación y Funcionamiento de los Movimientos Nacionales de la Confederación.

Capítulo Segundo.
Del Ámbito de los Movimientos Nacionales de la Confederación.

Título Cuarto
De la Estructura de Gobierno y de Dirección de la Confederación.

Capítulo Primero.
De los Órganos de Gobierno de la Confederación y de su Integración y Renovación Democráticas.

Capítulo Segundo.
De los Organos de Dirección de la Confederación.

Capítulo Tercero.
De los Organismos Auxiliares Especializados.

Capítulo Cuarto.
De las Elecciones para la Renovación Democrática de los Órganos de Dirección de la Confederación.

Título Quinto
De los Reconocimientos, Estímulos y Sanciones.

Capítulo Primero.
De los Reconocimientos y Estímulos.

Capítulo Segundo.
De las Sanciones.

T R A N S I T O R I O S

Trata de CNOP – DECLARACION DE PRINCIPIOS

Declaración de Principios

En esta sección encontrarás los documentos en los cuales se basa la ideología y acción del Sector Popular del PRI.

La lucha política y social de México por la democracia y la justicia.

La Confederación Nacional de Organizaciones Populares se concibe a sí misma, ante todo, como un instrumento de la lucha política y social de los ciudadanos, que pretende servir a la propia sociedad para organizarse y pugnar por sus derechos y aspiraciones.

Desde su fundación, en 1943, la Confederación participa activamente en la vida nacional, aportando sus ideas en el desarrollo de México y promoviendo las demandas principales de los grupos populares, las clases medias y los sectores urbanos del país, a quienes abre vías para acceder a la más amplia representación política, contribuyendo con ello a que la sociedad organizada concurra eficazmente en la conducción y evaluación de la función pública y en las grandes tareas del Estado.

Para ello, la Confederación mantiene una permanente política de vinculación con otras fuerzas políticas y sociales que coinciden con sus principios y objetivos. En particular, refuerza día con día su alianza histórica con el Partido Revolucionario Institucional, sustentada en firmes bases y compromisos de carácter ideológico, estratégico y programático. Hacer cada día más fuerte esta plataforma partidaria, sobre la base de la vinculación con la sociedad, con un enfoque moderno, combativo y democrático, es nuestro compromiso.

La postura básica de la Confederación, tanto en su conformación interna como en sus alianzas partidarias y en sus relaciones con otras organizaciones sociales, ha consistido en promover invariablemente un frente integrado por las fuerzas más consecuentes y representativas en la defensa y promoción de la soberanía popular, la democracia y la justicia social.

Ésta es, en sí misma, una estrategia de asociación que se nutre de múltiples intereses y expresiones sociales, cada uno de los cuales desarrollan, en el marco general de los Principios y el Programa Común, las formas de organización y lucha que mejor convienen a sus reivindicaciones.

La Confederación es, así, una organización de organizaciones y una organización de militantes, pero también una organización de causas, que asume un papel activo en las contiendas políticas así como en el debate nacional, al mismo tiempo que mantiene un compromiso directo en la organización y defensa de los intereses de quienes la integran, y del conjunto de la sociedad, conforme a los fines y objetivos específicos que compartimos.

La Confederación sostiene que el fin esencial de esta gran alianza progresista es desarrollar, impulsar y vigorizar la democracia social, entendida como la lucha por asegurar el fundamento y contenido social de las políticas públicas, dando cauce a la energía y participación popular en la conducción de la sociedad misma.

Muchos pueblos fueron capaces de desarrollar imponentes organizaciones e instituciones enfocadas a la protección social, pero la experiencia demuestra que, además, es necesario construir mecanismos eficaces de control social del poder para evitar desviaciones en su ejercicio.

En la integración de la representación pública o en la definición de las políticas gubernamentales no se agota el interés social, sino que éste exige rendición de cuentas, transparencia y garantías de que los ciudadanos podrán vigilar cotidianamente el apego del Estado a la voluntad popular: ésta es la clave de la democracia social.

Por eso, la única palanca que puede dar sentido social integral a las políticas gubernamentales, así como legitimidad a la acción de los partidos y las organizaciones, es la democracia social.

El pueblo de México, tras seculares luchas, es inequívoco y categórico: entendemos por democracia al régimen donde se eleva permanentemente el nivel de vida material y cultural de la población. La democracia no es únicamente un ejercicio electivo formal, sino un régimen social cuyo objetivo es vivir mejor, más libres, más cultos, más seguros por la protección que nos brindan nuestras leyes e instituciones, con más recursos, con igualdad de oportunidades para el bienestar, con mayores apoyos a quienes más los necesitan.

De aquí nuestra convicción de que justicia y democracia son términos inseparables. Por ello postulamos y defendemos la democracia social, donde no hay democracia sin justicia ni justicia sin democracia, en un marco de legalidad, con la activa participación de los ciudadanos.

Es por ello también que fortalecer y preservar la soberanía del pueblo y de la Nación es la razón de ser de nuestra organización. A su amparo aseguramos las garantías básicas para que el país y los ciudadanos promuevan con su propio esfuerzo y voluntad un clima propicio de desarrollo y progreso.

El Estado de Derecho es la máxima expresión de esta soberanía popular. Defenderlo, ampliarlo y democratizarlo es una tarea central para evitar que la impunidad, la discrecionalidad o la imposición de los intereses particulares prevalezcan por encima de la Nación, los ciudadanos y las Leyes.

Ciudadanizar a los partidos y a las organizaciones sociales es la vía para promover la democracia social. Con este propósito, la Confederación seguirá avanzando para consolidarse como una organización de causas ciudadanas, comprometida en impulsar la lucha de los más variados grupos de la compleja sociedad mexicana, prestándoles apoyo e incorporándolos a la lucha general por la justicia y la democracia social.

Nuestra ideología socialdemócrata en acción.

La sociedad es cada vez más compleja y requiere de procesos permanentes de consenso para que los ciudadanos y sus múltiples intereses y organizaciones tengan asegurado el debido reconocimiento social y libertad.

Las garantías individuales y derechos sociales deben ser escrupulosamente respetados: la libertad de pensamiento, la libre manifestación de las ideas, las libertades de asociación, de tránsito y de actividad económica, así como el derecho a la salud, a la alimentación, a la educación, a la información, al trabajo y a la vivienda, son ejes fundamentales de la vida socioeconómica moderna, debiéndose consolidar y ampliar en un marco de justicia, legalidad y democracia.

México se organiza como una Federación a partir de la soberanía de los Estados y la conciencia colectiva de pertenecer a una sola Nación. Es una tarea urgente perfeccionar nuestra organización federal, combatiendo las tendencias del centralismo, unas de carácter político y otras inerciales, así como las desigualdades que genera la concentración de riqueza y oportunidades, la inequidad en el apoyo solidario y la ausencia de una visión estratégica de largo plazo para desarrollar armónicamente al país, aprovechando las posibilidades, riquezas naturales y condiciones particulares de los Estados y municipios.

Aisladamente, los Estados de la Federación y los municipios no podrán ser plenamente autónomos y exitosos en su gestión. Requieren de los recursos para mantener su infraestructura, crecer, desarrollarse y potenciar sus particularidades.

La propia Federación corre el mismo peligro si no logra reunir los recursos nacionales para desarrollar los aspectos básicos y estratégicos de largo plazo, la infraestructura general y los servicios que ayuden a todos y cada uno de los Estados a potenciar sus cualidades y mitigar sus retrasos.

Necesitamos planes estratégicos viables, no discursos abstractos sobre el federalismo, la soberanía de los estados y el municipio libre, asumiendo un gran acuerdo nacional que fije los parámetros requeridos y reconozca plenamente las dificultades y desigualdades, a efecto de priorizar el gasto federal para lograr una tarea esencial de dignidad, justicia, democracia y seguridad nacional, distribuyendo equitativamente en las regiones los servicios, el empleo y las oportunidades de trabajo e inversión.

No es posible que algunas regiones que concentran las potencialidades de recursos naturales para generar energéticos, por ejemplo, carezcan de luz y combustibles, o que sólo algunas ciudades de algunos Estados concentren y carguen el peso de la educación, salud, otros servicios y oportunidades de empleo, vivienda e inversión, desatendiendo a población que carece de estos elementos indispensables, porque en sus lugares de origen falta inversión y calidad en sus bienes o servicios.

En este mismo sentido, la división y el respeto entre los Poderes del Estado, en los términos de la Constitución Política, son un garante para que la sociedad tenga el equilibrio, la responsabilidad compartida de velar por los intereses de la Nación, el respeto a la soberanía e iniciativa popular, la rendición de cuentas, la aplicación de la justicia y la interpretación jurídica en caso de controversia.

Cuando hablamos de Nación, de Patria y de pueblo, los criterios económicos de eficiencia, ganancia y retorno de la inversión, al que nos somete el vertiginoso modo de vida globalizado, no pueden ser prioridad ni parámetro válido.

México no es un negocio o una sociedad anónima que demanda gerentes calculadores y eficientes a cualquier precio. Tampoco es un espacio geográfico con población y recursos disponibles al mejor postor para hacer ganancias a costa de la desigualdad y marginación, la postración y el atraso de regiones o la concentración absurda de recursos para satisfacer a los negociantes de lo inmediato y la máxima ganancia.

México es una Patria, con dignidad y conciencia histórica, con personalidad propia: es hogar común, origen y destino de más de cien millones de mexicanos, tanto los que viven dentro de sus fronteras como los que habitan fuera de ellas.

Precisamente por ello, la Confederación postula el principio de la rectoría estatal y de la inversión pública en las áreas estratégicas para México, que deben estar y están claramente estipuladas en la Constitución, y que por su naturaleza y trascendencia deben ser incuestionablemente nacionales.

Las empresas y empresarios, pequeños, medianos y grandes, que además de su legítimo interés procuran el desarrollo de México y de sus mercados, el bienestar de los trabajadores y la población, son parte del mismo proyecto histórico y, como tales, tienen cabida, voz y lugar en nuestra organización, trinchera de todos los mexicanos por un México mejor.

Pugnamos por un gran plan estratégico nacional, donde se establezcan acuerdos acerca de la manera de financiar y orientar el gasto de la Federación a aquellas regiones, sectores sociales y ramas productivas o de servicios que aseguren equidad, bienestar, seguridad, empleo, desarrollo científico y tecnológico, oportunidades, fortalecimiento del mercado interno y competitividad creciente.

Las clases medias, los grupos populares y los sectores urbanos del país han sido protagonistas de importantes luchas, que han contribuido a las libertades y a las instituciones y prácticas democráticas imperantes. Velar por su fortalecimiento y promover su unidad en la acción por la defensa de México es tarea permanente de la Confederación.

En la medida en que la Nación crece y se diversifica se crean nuevas actividades e intereses, así como profesiones y disciplinas técnicas, comerciales y de servicios. Surgen asociaciones de profesionistas, científicos y empresarios, así como organizaciones de defensa de los derechos humanos, del medio ambiente y de los más variados intereses sociales.

Respetar las diferencias de las organizaciones sociales existentes y de las que surjan por el propio desarrollo económico, político y social, asegurando su derecho a expresarse, organizarse y combatir por sus demandas, será la norma de trabajo para que nuestra Confederación construya una nueva red de fuerzas sociales capaces de hacer que la lucha política y social deje de ser ajena a los ciudadanos y a sus legítimos medios de expresión organizada.

Pugnamos por el fortalecimiento de la formación cívica, entendida como la actitud de compromiso personal con la legalidad, con los derechos de los demás y con el amor por México.

Mantenemos un nacionalismo profundo, porque estamos orgullosos de nuestra forma de ser y apreciar la vida, de nuestra cultura, de nuestra soberanía y de nuestras conquistas. Asimismo, el atraso, la pobreza y la falta de oportunidades son un estímulo para profundizar nuestro compromiso por un México mejor.

Nuestro nacionalismo es fruto de una lucha permanente por afirmar la identidad y el proyecto soberanos de México, no para dominar o sojuzgar a otros pueblos. Nuestro nacionalismo es para honrar y enriquecer a la humanidad con nuestro propio acento.

México es un mosaico gigantesco de pueblos y paisajes; surge y se desarrolla en un constante mestizaje y en permanente adopción de los avances de la humanidad.

Preservar la cultura milenaria que hemos heredado, para seguir nutriendo a la nacionalidad mexicana, empieza por respetarla, conocerla, asumirla, vivirla y desarrollarla en nuestro diario existir.

Con profundo dolor constatamos cómo millones de compatriotas parten en busca de oportunidades y mejores niveles de vida que no encuentran en nuestra nación.

Defenderemos, por todos los medios y en todas las instancias bilaterales y multilaterales, sus derechos como personas y trabajadores. Mantendremos estos mismos principios para enfrentar y resolver la migración hacia nuestro territorio.

La Confederación pondrá especial atención en enfrentar los efectos de la desigualdad en los sectores más vulnerables y marginados.La población que se encuentra disminuida en cualquiera de sus capacidades debe ser objeto de programas permanentes y eficientes que les permitan su incorporación económica y social plena.

La defensa de los pensionados y jubilados, para que vivan sin zozobra, además de elemental justicia, es una lucha que a todos compete y debemos prever su magnitud creciente.

Los recortes al gasto social y a la seguridad social son una constante a escala mundial, que atenta contra los intereses populares. Los gobiernos no deben olvidar sus obligaciones sociales y pretender que sean los mismos trabajadores quienes vean por su propia jubilación, cuando sus percepciones apenas les permiten sobrevivir y poco o nada pueden ahorrar, o que los enfermos enfrenten sistemas de salud privados y que las familias sufraguen una educación de calidad en instituciones privadas o paguen guarderías, por citar algunos rubros.

Los fondos de retiro únicamente deben estar al servicio de los propios trabajadores y de los grandes proyectos nacionales. No permitiremos que se conciban y utilicen como si fueran gigantescas bolsas financieras para que intereses particulares generen más negocios enteramente privados.

Los mexicanos no podemos aceptar que el ahorro interno y las políticas de crédito sean manejadas para fines distintos al de nuestro propio desarrollo independiente. Será una lucha permanente de la Confederación que los mexicanos invirtamos y reinvirtamos en fondos que promuevan el desarrollo de áreas y empresas estratégicas.

La niñez y la juventud son la reserva humana portadora de nuestro futuro. De la calidad de su alimentación, desarrollo físico, condiciones de vida, educación, formación y valores depende que México sea siendo lo que es y lo sea cada vez mejor.

La educación debe ser la palanca fundamental para fortalecer la conciencia nacional y la capacidad de emplear el desarrollo para elevar el nivel de vida material y espiritual de la población, así como para generar bienes y servicios de calidad e insertarnos como actores importantes en las grandes corrientes de la economía mundial.

La educación y la preparación técnica y científica nacional deben orientarse conforme al Artículo Tercero de la Constitución, nutriéndose de los avances más relevantes que nos ofrece la comunidad mundial y logrando la correspondencia entre lo que se estudia y lo que se requiere y demanda efectivamente en la vida socioeconómica nacional e internacional.

Postulamos que la equidad de género, entendida como igualdad de oportunidades en igualdad de circunstancias, es para que mujeres y hombres tengan jurídica, económica, social y laboralmente las mismas posibilidades de desarrollo, sin menoscabo de las características, necesidades y diferencias propias.


II. NUESTROS PRINCIPIOS Y COMPROMISOS CON LA SOBERANIA, LA DEMOCRACIA Y LA JUSTICIA SOCIAL.

Naturaleza y carácter de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares.

Con base en nuestros principios ideológicos, concebimos a la Confederación como una gran alianza política y social.

Planteamos, en primer lugar, una alianza histórica esencial entre la Confederación Nacional de Organizaciones Populares y el Partido Revolucionario Institucional, basada en la defensa de los principios que dan carácter vanguardista y progresista al Partido.

Esta alianza es hoy un instrumento estratégico para recuperar espacios políticos y para conservar los que mantenemos, entendiendo que sin el poder político –entendido siempre como medio, no como fin- no es posible el cumplimiento de nuestras aspiraciones y programas de trabajo.

El Partido Revolucionario Institucional desde su fundación ha pugnado y sigue pugnando por generar las condiciones necesarias para el desarrollo integral de la sociedad mexicana. Sin embargo, al día de hoy el pueblo de México sigue demandando mejores condiciones de vida.

La justicia social es un reclamo de la sociedad menos favorecida con el desarrollo económico, pero también es una deuda histórica con las grandes mayorías del país. No cejaremos en el propósito de contribuir, desde nuestra propia renovación, en la renovación del Partido, asegurando que esté a la altura de los cambios y transformaciones que atraviesa México de cara al siglo XXI.

La búsqueda del poder por el poder mismo es sinónimo de soberbia, que envilece y corrompe a las organizaciones. Por ello estaremos atentos en los procesos de competencia electoral para que los candidatos y representantes populares que surjan de nuestras filas se apeguen estrictamente a representar los intereses por los cuales fueron votados.

Una de las formas de alcanzar esos anhelos, vigorizando estructuralmente a nuestro Partido, es construyendo una gran alianza ciudadana para un México mejor, a través de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares.

Una gran alianza ciudadana para un México mejor significa, entre otros aspectos:

  • Reconocer y admirar las fortalezas del pueblo mexicano.
  • Compartir el hondo sentimiento humano que expresa el pueblo de México a través de la solidaridad.
  • Asumir la deuda que se tiene con los grupos marginados del país.
  • Poner realmente la política al servicio de la sociedad mexicana.
  • Establecer bases estructurales para permitir que la justicia social llegue a todos los niveles.
  • Mantener una consulta permanente entre los ciudadanos para conocer sus demandas y necesidades.
  • Saber escuchar y dar respuesta a las quejas ciudadanas.
  • Saber reconocer las cualidades de los líderes naturales.
  • Establecer permanentemente puentes de comunicación entre el Partido y la sociedad a través de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares.
  • Iniciar un proceso de penetración y trabajo directo con las diferentes organizaciones de la sociedad civil.
  • Incorporar un Código de Ética que regule el comportamiento público y privado de los militantes y simpatizantes de la Confederación.
  • Acotar el poder político al marco de la Ley.
  • Respetar la pluralidad política e ideológica.

Sobre estas bases, la Confederación trabajará para consolidarse como la columna vertebral de la alianza entre las clases medias, los grupos urbanos y los sectores populares con el Partido Revolucionario Institucional.

Esta alianza podemos entenderla en dos vertientes:

Primera, como alianza entre la Confederación y el Partido, desde la óptica de que el Sector Popular, además de tener una organización nacional, es el interlocutor y puente más sólido entre las clases medias, los grupos populares y los sectores urbanos con el Partido.

Segunda, como alianza entre la sociedad y la Confederación, pues diferenciarnos de otras ofertas políticas no es un obstáculo para considerar cuidadosamente llevar a cabo acciones conjuntas con organizaciones y expresiones sociales de todo tipo afines en ideología, metas y proyectos.

La Confederación Nacional de Organizaciones Populares entiende claramente que para renovarse debe reconocer de manera clara y honesta los errores del pasado, retomar y actualizar sus principios y proyectar una imagen moderna ante el pueblo de México.

En la coyuntura política actual, se hace indispensable pensar en las necesidades del país y pensar en estrategias reales, no solo enunciativas; pensar, además, que las grandes mayorías requieren de niveles dignos de vida y que el discurso que derive de la Declaración de Principios de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares refleje fielmente el sentir de nuestra militancia a lo largo y ancho del país.

Consideramos que este proceso de renovación debe enfatizar en diez grandes principios, cuya concreción en la sociedad y la política nacionales son la razón de ser de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares:


1. Defensa de la soberanía nacional.

La constante que ha marcado nuestra historia nacional ha sido la defensa de la soberanía.

Esta lucha es aún más necesaria en un mundo en constante evolución, donde lo que se ha pretendido sin ningún sustento ha sido borrar las fronteras como una simple condición de mercado o por definiciones de seguridad en donde lo que cuenta no es el Derecho, sino la fuerza.

Frente a esta situación, es imperativo de todo ciudadano tener muy claro lo que la soberanía nacional significa.

Para nosotros, soberanía nacional es oponernos a todo aquello que intente vulnerar nuestro territorio, nuestra población, nuestra identidad nacional y nuestros recursos, tanto económicos como naturales.


2. Defensa de la democracia y sus valores.

Por democracia entendemos no solamente el acto libre y soberano de elegir a nuestros gobernantes, sino la más amplia participación ciudadana en el ámbito de lo económico, lo político y lo social, junto con la equidad en todos los derechos consagrados en la Constitución.

Entre éstos, en particular, la Confederación está comprometida con las garantías individuales y los derechos humanos, por cuyo cabal respeto pugnará, evitando a toda costa cualquier forma de abuso del poder que ponga en riesgo la dignidad e integridad de cualquier ciudadano. El respeto a los derechos humanos es la base del respeto al Estado de Derecho.

Promovemos en especial los derechos de la mujer, subrayando la importancia de su participación en todos los órdenes de la vía pública. La mujer cenopista debe hacerse presente en los puestos de representación política y en la Administración Pública.

Para preservar y asegurar un mejor futuro para los jóvenes, se promoverá de modo sistemático la formación de cuadros juveniles que inyecten mayor vitalidad a la Confederación.

Sostenemos que la participación ciudadana es fundamental para construir un país más democrático, ya que a través de ella se construirán consensos y se evitarán abusos por parte de los gobernantes.

El poder político debe ser limitado mediante la participación activa y responsable de los militantes, y al mismo tiempo estar acotado por el marco constitucional y de la propia Ley.

Consecuencia clara de todo lo anterior es el compromiso básico de respeto a la militancia. Nuestro militante debe contar con una ética que garantice su actuación ejemplar en todos los ámbitos en que se desarrolla. Igualmente, su permanente capacitación es un rubro indispensable.


3. Combate a la pobreza para la justicia social.

La sociedad mexicana se sigue transformando rápidamente de una sociedad rural a una sociedad urbana, lo que ha traído como consecuencia el aumento de los cinturones de miseria en nuestras ciudades.

No basta con reconocer cuántos millones de pobres existen en México, ni tampoco simular combatir la pobreza con programas asistencialistas de coyuntura.

El problema requiere de una articulación de políticas públicas de fondo cuyo objetivo en primera instancia propicie una mejor distribución de la riqueza.

Para ello, hay que oponerse a la acumulación de la riqueza en pocas manos, a los monopolios y a la tiranía insensible del mercado, desterrando políticas individualistas centradas en el solo afán de lucro y defendiendo el sistema de economía mixta bajo la rectoría del Estado.

Hay también que anteponer los fines de la sociedad al afán inmoderado de beneficios personales, mediante mecanismos de redistribución de la riqueza, pugnando por la regulación de la especulación financiera y oponiéndose de manera frontal a todas aquellas políticas que de un modo u otro lesionen la economía de la sociedad mexicana.

El objetivo es abatir los niveles de pobreza y de marginación, promoviendo rangos más altos de bienestar popular que se reflejen en la vivienda, la salud, el empleo y el medio ambiente.


4. Combate a la inseguridad pública para la libertad.

Los problemas de la inseguridad crecen en proporción con el grado de urbanización que alcanza cada sociedad.

Uno de los grandes problemas de las sociedades modernas y muy en especial de la sociedad mexicana es la inseguridad creciente. En estos tiempos la protección de la integridad física y moral de las personas, así como de sus propiedades, es una exigencia que no admite demora.

La Confederación exigirá a las autoridades soluciones que, además de propugnar por medidas persecutorias y de enjuiciamiento de los transgresores de la ley, contemple paralelamente un programa de prevención del delito que permita resolver las causas de fondo que llevan a los individuos a delinquir.

Se pronuncia además de manera categórica en favor de un programa que analice y evalúe la responsabilidad que tienen todos los agentes sociales en dicha problemática. En dicho programa, se debe abordar, en forma muy especial, la responsabilidad de algunos medios masivos de comunicación en la difusión y proliferación de vicios y adicciones y en la exaltación de modelos de conducta negativos.

En este marco, exigimos castigos ejemplares para delitos como el narcotráfico, la prostitución infantil, la violación y los secuestros.

Exigimos también una reforma profunda de las corporaciones policiales y de los órganos de procuración de justicia.

Consideramos al fortalecimiento del Poder Judicial, tanto en el ámbito federal como en el local, como un elemento indispensable para asegurar el imperio del Derecho y un efectivo combate a la inseguridad y la impunidad.


5. Impulso a la educación como base del progreso y la justicia social.

Las clases medias, los grupos populares y los sectores urbanos de México demandan cada día más y mejores niveles de educación.

Creemos que el único medio capaz de generar riqueza tanto moral como económica para el individuo y para su sociedad es la educación, pues de ella se derivan las soluciones a los grandes problemas que hoy confronta la sociedad mexicana.

La Confederación Nacional de Organizaciones Populares se manifiesta de manera explícita en favor del fortalecimiento de la educación pública, laica y gratuita, oponiéndose a cualquier intento de vulnerarla.

Defendemos igualmente a la universidad pública y a todas las instituciones públicas de educación superior, por cuya consolidación pugnamos.

Debe hacerse de la enseñanza de la Historia de México y de los valores cívicos un baluarte en la defensa de la República.

La Confederación seguirá luchando para que el Estado mexicano incluya en el ámbito de la obligatoriedad de la enseñanza pública el acceso a la educación preescolar completa.

Entendemos a la cultura es como un aspecto fundamental para el desarrollo armónico de los mexicanos, que exige garantizar los espacios y los recursos necesarios para su crecimiento.

La recreación posibilita la integración familiar y social de todos los miembros de la comunidad, por lo que la Confederación promoverá que en los tres niveles de gobierno se garantice plenamente este derecho, construyendo para tal efecto áreas verdes al igual que parques y jardines, así como centros deportivos.


6. Sano desarrollo económico para la igualdad de oportunidades.

En un mundo globalizado como el que hoy vivimos, el intenso intercambio de bienes y servicios a nivel mundial ha incidido en la dinámica y orientación de la economía nacional, afectando sobre todo a las clases medias urbanas.

Consideramos que los flujos de inversiones hacia nuestro país deben reflejarse en el nivel de vida de las familias y en la capacitación que les permita a los ciudadanos mejores niveles de competitividad.

Un adecuado equilibrio entre las exigencias del mercado externo y el desarrollo y fortalecimiento del mercado interno es inaplazable.

Esto exige avanzar en mejores sistemas de capacitación en y para el trabajo.

Exige igualmente impulsar y promover la cultura de la calidad total en todos los ámbitos de la producción y los servicios.

Por otra parte, se hace indispensable adicionar a nuestro sistema educativo nacional con nuevas herramientas que permitan el desarrollo integral del individuo a través del manejo de tecnologías computacionales y el dominio de lenguas extranjeras.

Sobre estas bases, habrá de promoverse el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, del cooperativismo, las oportunidades de empleo, el más amplio acceso a créditos y la promoción a las actividades agropecuarias, buscando como objetivo fundamental el desarrollo sustentable de México.



7. Federalismo para la equidad en la distribución de los recursos públicos.

El federalismo es un concepto que debe dejar de ser sólo un mero referente del discurso para dar pie a un proceso real de transformación en el desarrollo equitativo y equilibrado del país, desterrando para siempre la sombra del centralismo y la verticalidad en la toma de decisiones.

La Confederación promoverá mediante una amplia consulta nacional la modernización del sistema hacendario de México y la revisión y fortalecimiento de las facultades del propio Poder Ejecutivo Federal, de los Estados y el Distrito Federal, así como de los municipios, para que exista una verdadera coordinación de los tres niveles de gobierno, haciendo del federalismo fiscal un motor de desarrollo regional.


8. Defensa de los mexicanos en el extranjero.

La Confederación está comprometida a proteger a nuestros migrantes a través de políticas que atiendan sus problemas y que garanticen el respeto a sus derechos mediante acuerdos con las instituciones correspondientes.


9. Combate a la discriminación de cualquier tipo.

Como sociedad no aceptamos el hecho de que aún exista algún tipo de discriminación.

Por ello, la Confederación ratifica su compromiso con la equidad de género y el apoyo irrestricto a los adultos en plenitud, las personas con discapacidad, los grupos étnicos y la pluralidad cultural.

Asimismo nos pronunciamos a favor del pleno respeto a los derechos de los niños y de los jóvenes, así como en contra de cualquier intento de vulnerar su desarrollo físico y mental.


10. La revaloración de la política como actividad con sentido ético y de servicio a la sociedad.

Como organización conformada por hombres y mujeres libres, el comportamiento ético y la honorabilidad que guían a los militantes de la Confederación en la actividad política y social serán plenamente consecuentes, observando y promoviendo la plena congruencia entre el discurso y la acción, entre la ideología y la práctica, entre los principios y los fines.

Conforme a las disposiciones de la Convocatoria, el Reglamento y el Reglamento de Debates de la Asamblea Nacional Extraordinaria, este Dictamen de Declaración de Principios fue aprobado con el carácter de Resolución de la misma por los Delegados integrantes de la Mesa Temática de Declaración de Principios y el Pleno de Conclusiones el día diecinueve de noviembre de dos mil dos, haciéndose constar lo anterior para los efectos correspondientes.

POR LA MESA DIRECTIVA DE LA MESA TEMÁTICA DE DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS DE LA ASAMBLEA NACIONAL EXTRAORDINARIA: EL PRESIDENTE, LIC. MARIANO PALACIOS ALCOCER. EL SECRETARIO TÉCNICO, EN FUNCIONES DE RELATOR, LIC. JULIO CÉSAR CORDOVA. – POR LA MESA DIRECTIVA DE LA ASAMBLEA NACIONAL EXTRAORDINARIA: EL PRESIDENTE, LIC. MANLIO FABIO BELTRONES RIVERA. EL SECRETARIO, LIC. HÉCTOR YUNES LANDA.