CNOP PROGRAMA DE ACCION PRIMERA PARTE

Programa de Acción

En esta sección encontrarás los documentos en los cuales se basa la ideología y acción del Sector Popular del PRI.

Dictamen aprobado con el carácter de Resolución de la Asamblea Nacional Extraordinaria de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares celebrada en la Ciudad de México, Distrito Federal, los días 19 y 20 de noviembre de 2002.

Dictamen aprobado con el carácter de Resolución de la Asamblea Nacional Extraordinaria de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares celebrada en la Ciudad de México, Distrito Federal, los días 19 y 20 de noviembre de 2002.1. CONCEPTOS BASICOS.

El Programa de Acción es uno de los Documentos Básicos de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares, en el que se consignan los compromisos y acciones generales que se propone llevar a cabo para materializar sus tesis ideológicas y políticas, lograr sus fines y objetivos y dar respuesta a las organizaciones y ciudadanos que la integran.

Comprende este Documento el compromiso de asumir el Programa de Acción del Partido Revolucionario Institucional, con el que la Confederación mantiene una firme alianza en la lucha política por el desarrollo integral y el bienestar social en un México soberano con igualdad, democracia y justicia.

El cumplimiento del Programa de Acción de la CNOP debe apoyarse en la política, entendida como instrumento eficaz y legítimo para hacer coincidir nuestra acción con las orientaciones de los movimientos sociales que definieron a nuestro país y determinaron el surgimiento de nuestro Partido y con las demandas de las clases medias, los sectores urbanos y los grupos populares, que, por una parte, siguen enfrentando situaciones de desigualdad y marginación y, por la otra, tienen la aspiración y la esperanza de avanzar en sus condiciones y calidades de vida, como producto de su propio esfuerzo.

Comprometidos con un régimen de Derecho que debemos fortalecer, las acciones de los cenopistas se fundamentarán en la ley y se respaldarán en la moral ciudadana, que serán las bases de su legalidad y solidez.


2.IDENTIDAD HISTÓRICA DE LA CONFEDERACION NACIONAL DE ORGANIZACIONES POPULARES

La Confederación encuentra su identidad y contenido en la profundidad de sus raíces y de su evolución, que le otorgan plena justificación histórica, así como en la diversidad de las actividades de las organizaciones y los militantes que la integran y en el acelerado proceso de transformación de la vida rural a la urbana, que junto con el coincidente aumento de población trajo el crecimiento acelerado de las ciudades, localidades y comunidades en general en nuestro país.

Como consecuencia de la acción y dinamismo de los Gobiernos surgidos de la Revolución Mexicana, a las clases medias y los grupos urbanos y populares, como sectores emergentes en la sociedad, les correspondió transitar durante un largo periodo de estabilidad política y paz social, con desarrollo en todos los órdenes, después de largas etapas de sucesivos conflictos y guerras civiles a partir de las luchas por la Independencia.

En esa intensa actividad, la Confederación impulsó y apoyó los avances y la consecución de las metas y objetivos de estos grupos, promovió la solución de sus problemas y definió su personalidad, no obstante las características diversas de sus integrantes y lo heterogéneo de sus componentes, con un denominador común: la lucha por su reivindicación y superación política, social y económica y por la grandeza de México.


3. EL MARCO PROGRAMÁTICO DE LA CONFEDERACIÓN.

Los antecedentes citados constituyen el soporte histórico de nuestro Programa de Acción, en el que partimos de la necesidad de ser fieles a los orígenes, pero también de responder a los nuevos retos que plantea la evolución de la sociedad, buscando una más clara proyección hacia el futuro.

Esto hace que sea necesaria la instrumentación de estrategias consecuentes con la realidad del país, con plena conciencia de la evolución de la sociedad en el corto y mediano plazo, nutriendo los programas y acciones de la Confederación con las demandas y propuestas de sus militantes y de los ciudadanos.


4. EL ÁMBITO DE LA CONFEDERACIÓN.

En el ámbito de las clases medias y los grupos urbanos y populares del país se entreveran reclamos y necesidades de diversa índole. Se encuentran, así, por una parte, los problemas inherentes a la acumulación de rezagos por demandas desatendidas; por la otra, las disfunciones que se derivan de la compleja red de relaciones sociales, que hacen necesaria su organización, tratamiento y canalización política eficaces, debido a la falta de precisión que ha existido para adecuar con oportunidad las los programas y acciones de atención y de respuesta.

Este campo de intereses de los grupos urbanos puede contemplarse desde el punto de vista territorial, relacionándolo con el lugar donde se habita y se trabaja, o personal y grupal, considerando las necesidades y aspiraciones de cada uno de los individuos y las colectividades que forman.

En ambos casos, es necesaria la vinculación de la Confederación con ellos como premisa para construir formas relevantes de identificación, comunicación y participación con nuevos modelos organizacionales, enriquecidos con acciones de un profundo contenido social, planteadas en términos novedosos, que evidencien la voluntad de construir puentes a su servicio, así como con el gobierno, sin importar su origen electoral, como instancia obligada a atender y resolver las demandas y exigencias colectivas .


5. ENTORNO DEMOGRÁFICO.

Para precisar los horizontes de acción que se perfilan en lo anterior, es fundamental considerar en nuestro Programa los acelerados cambios por los que atraviesa la población.

De acuerdo con las estimaciones de la Comisión Nacional de Población, la población de entre 15 y 24 años de edad aumentó de 9.2 a 20.5 millones entre 1970 y 2002. En la actualidad este grupo crece a un ritmo de 0.75% aproximadamente y se prevé que su volumen alcanzará 21.5 millones en el año 2010.

Por su parte, la población de entre 25 y 64 años de edad pasó de 15.2 a 43.4 millones entre 1970 y 2002 y se prevé que su tamaño se seguirá incrementando en los próximos lustros, alcanzando cerca de los 70 millones en el año 2030.

Finalmente, la población de 65 años o más representa hoy día sólo 4.9% de la población total, con alrededor de 5 millones de personas, pero su crecimiento ha sido muy acelerado: pasó de 1.42% en 1980 y 1981 a cerca de 3.7% del total en la actualidad. El incremento fue de 40 mil individuos en 1980 y 1981 y en el año 2002 llegó a 195 mil personas. Este segmento de la pirámide poblacional ha acusado un crecimiento muy acelerado: hoy, uno de cada 20 mexicanos está en ese grupo de edad y en el 2030, si la tasa de crecimiento se mantiene en ese nivel (3.7%), representará a uno de cada ocho individuos, en tanto que en el 2050 será de uno de cada cuatro habitantes.

La tendencia de crecimiento, como se observa, muestra que el aumento considerable del segmento de adultos mayores habrá de demandar una especial atención en los próximos años, gestionando programas específicos para este grupo de ciudadanos que demanda una mejor calidad de vida.

Los cambios indicados en la composición por edades tienen y seguirán teniendo importantes consecuencias en la formación de un amplio espectro que gira en la segmentación de la población. Estos cambios crean nuevas oportunidades, pero también condiciones demográficas que plantean nuevos y más complejos desafíos que obligan a gestionar programas de tipo social.

Por ejemplo, en materia de vivienda, como consecuencia de la evolución demográfica de los jóvenes y adultos, la demanda aumentará a razón de 800 mil por año durante las próximas décadas, de tal manera que si en la actualidad existen 23.1 millones de viviendas, en el año 2020 se requerirían 41.4 millones, lo que implica construir en los próximos 20 años el equivalente a más del 80% de viviendas actualmente disponibles.

En materia de empleo, en la próxima década se integrarán al mercado de trabajo cerca de un millón 200 mil mexicanos en promedio por año. En consecuencia, se estima que la población económicamente activa, que actualmente se sitúa en 43.8 millones de trabajadores, ascenderá a 55 millones en 2010 y a 64 millones en 2020, lo que requiere programas de empleo permanente.

Adicionalmente, debe tenerse presente que México sigue mostrando desde el punto de vista de la distribución territorial dos facetas marcadamente contrastantes: por un lado, la enorme dispersión de sus habitantes rurales y, por el otro, la concentración de su población en unas cuentas regiones y ciudades del país.

Esta distribución polarizada de la población en nuestro territorio requiere de una política de población que haga énfasis en acciones tendientes no sólo a la desaceleración del crecimiento demográfico, sino a su redistribución, tratando de corregir los marcados desequilibrios en la composición espacial de la población. No solamente debemos abatir la tasa de crecimiento de la población en los próximos años, sino repartirnos mejor en el territorio nacional.
Nuestro país tiene todavía cerca de la cuarta parte de su población asentada en miles de pequeñas localidades rurales, donde las condiciones de vida, las insuficiencias productivas y de empleo, así como la baja cobertura de los servicios básicos determinan fuertes presiones migratorias, que han contribuido a un acelerado proceso de urbanización que plantea complejos retos y que demanda la puesta en marcha de políticas y estrategias integrales, de mediano y largo plazo, que conduzcan a un desarrollo urbano que, de manera eficiente, estimule la inversión productiva y la creación de empleos y favorezca el mejoramiento de los niveles de vida de la población.

Un ingrediente de la mayor importancia en la nueva realidad demográfica del país, así como en sus efectos políticos, económicos y sociales, es el que representa la creciente migración de mexicanos a otros países, principalmente a los Estados Unidos de América, donde constituyen ya uno de los grupos de población más numerosos e importantes, con demandas específicas que no pueden soslayarse.

En estos propósitos la Confederación Nacional de Organizaciones Populares debe participar en forma permanente.

Estamos a tiempo de prever y emprende las acciones que se requieren para encauzar los fenómenos que provocará el dinamismo poblacional del país, promoviendo y gestionando políticas y programas de tipo social en beneficio de las clases populares, las clases medias y los grupos urbanos.


6. LA CONFEDERACIÓN NACIONAL DE ORGANIZACIONES POPULARES Y SU RELACIÓN CON LA NUEVA SOCIEDAD URBANA

Uno de los fenómenos más característicos de las últimas décadas es el proceso de concentración urbana en el mundo. México no escapa a este fenómeno. Los cambios que se están generando en el tejido social urbano y rural, a partir de nuevos modelos de organización y diferentes formas de convivencia representan un reto político y social para todo el país, pero especialmente para el Sector Popular, principalmente donde hay marginación y pobreza.

La sociedad entera no acaba de comprender y de asimilar, a cabalidad, el nuevo fenómeno urbano. El elemento que puede cohesionar esta interpretación se encuentra en la así llamada vida cotidiana. Para intentar su reconceptualización y organización es necesario volver los ojos al detalle de las costumbres, los hábitos, las relaciones afectivas, las diversiones, las prácticas, los problemas, las aspiraciones y los valores específicos que trae aparejada la realidad concreta de cada uno de los habitantes de las ciudades. La identificación de cada uno de estos fenómenos, necesidades y posibilidades de atención deberá constituir permanentemente una de las actividades más importantes y trascendentes dentro de los trabajos políticos del Sector Popular.


7. LAS DEMANDAS DE LA MILITANCIA DEL SECTOR POPULAR.

Muchos y diversos son los planteamientos que los grupos urbanos componentes del Sector Popular formulan. Entre ellos, se encuentran los siguientes:

1º La lucha por la soberanía nacional, la democracia, la igualdad y la justicia social;

2º El fortalecimiento y rediseño del Sector Popular;

3º Una respuesta eficaz a las necesidades actuales del Sector, con visión de futuro;

4º La plena concordancia del Programa de Acción con el diagnóstico y la Agenda Nacional;

5º La formación y capacitación permanente de los cuadros y líderes de las organizaciones del Sector;

6º Firmeza para reivindicar el papel de la CNOP en la historia y en la construcción del cambio democrático del país;

7º Articular tradición y modernidad, atemperando la polarización, a través de las garantías de continuidad, integración social y gobernabilidad;

8º Establecer vínculos efectivos de representación política con las clases medias y los grupos populares;

9º Generar un clima de unidad para conservar la confianza en nuestra
organización;

10º La igualdad de oportunidades para todos los militantes; y,

11º La lucha permanente contra la pobreza, entre muchos otros.

Nuestro Sector deberá llevar a cabo Programas concretos cuyo objetivo básico sea el de contribuir a la solución de las demandas que con más énfasis hacen sus agremiados:

1º Reactivación de la economía popular;

2º Fortalecimiento de la micro, pequeña y mediana empresa así como a las áreas de la economía del país vinculadas con el sector informal;

3º Promoción de esquemas de apoyo a la producción artesanal;

4º Apoyos para productos de infraestructura y equipamiento para el pequeño comercio;

5º Impulsar esquemas de aseguramiento médico para no asalariados;

6º Mejoramiento de la vida cotidiana individual y familiar;

7º Promoción del empleo y bolsa de trabajo, tomando en cuenta a las personas mayores de 40 años, a los adultos en plenitud y a las personas con discapacidad, jubilados, pensionados y viudas desprotegidas, así como fomentar el autoempleo;

8º Renovación de la actividad política, destacando la participación de jóvenes y mujeres;

9º Lograr que el Estado garantice el orden y la seguridad pública;

10º Respeto y acciones que coadyuven a la defensa y práctica de los derechos humanos y prevención, y protección en contra de la violencia intrafamiliar;

11º Protección al migrante en general y en especial a los miembros de nuestro Sector en el extranjero;

12º Proponer iniciativas de Ley y exigir el cabal cumplimiento de la asignación del 8% del producto interno bruto a la educación así como impulsar programas educativos diversos, con proyección y observancia local, regional y nacional, dando relevancia a los puntos tendientes para rescatar y reivindicar nuestra identidad nacional, nuestros símbolos patrios y nuestro desarrollo histórico en sus aspectos cívicos y culturales,

13º Garantizar la seguridad social para todos los miembros del sector;

14º Garantizar la alimentación de nuestra sociedad;

15º Promover los subsidios necesarios para apoyar la economía popular;

16º Buscar créditos adecuados y suficientes para la edificación de vivienda digna para los integrantes del sector;

17º Luchar permanentemente por la consolidación y salvaguarda de nuestras empresas estratégicas y prioritarias en beneficio de México; y

18º Impulsar la cultura ambientalista y la preservación de la ecología nacional.

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